Inventario

Diciembre, el mes del balance anual, lleno de luces, villancicos, alegría en los bares, tiendas llenas, carros de compra desbordantes, abrazos de reencuentro en aeropuertos, comidas de empresa, vermut con amigos, cenas con la familia, debates entre tíos y primos sobre asuntos que acaban mal, decidir si vas de cotillón o te quedas en el sofá, lentejuelas o no, comprarte algo rojo, sobras en la nevera durante días, whatsapp de felicitación navideña de gente que ni tienes guardada en la agenda, regalos y más regalos, listado de propósitos para el año nuevo que no vas a cumplir… días en los que todos parecemos más humanos, más atentos, más felices.

Y  no se si es marketing o tradición, pero frente al agobio o tristeza que también pueden ocasionar estas fechas, no podemos negar que desearíamos más días al año de brindis con los amigos en el bar de siempre tras una comida familiar y un largo paseo por las calles iluminadas de nuestra ciudad. Yo, a eso, si que lo llamo lotería.

No vamos a negarlo, un pellizco no vendría nada mal, por no pedir ya el gordo… pero no hay mayor lotería que darte cuenta que hay décimos que no te van a traer a personas, ni te van a curar heridas.

Mi lotería este año ha sido conocer el esfuerzo sobrehumano con el que ves luchar día tras día a una persona que quieres frente a una jodida enfermedad, ahí es cuando conoces la definición real de admiración. Lotería es vivir lejos y sentirles cerca, los audios o llamadas de minutos y minutos, los memes con los que sabes que sólo ella o él se ríe; Es quedarse con lo que te deja buen sabor de boca o con lo que te lo quita, es tener a quien te aguanta tus malos días o simplemente los respeta, quien ha estado ahí para animarte a tirarte a la piscina y ha recogido contigo el agua de la hostia de después.

Lotería ha sido saber decir perdón, te quiero y gracias. No somos conscientes del valor que pueden tener estas tres palabras. Ya lo decía Gandhi: la felicidad se da cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces están en armonía.

Lotería ha sido un directo de Quique González o Andrés Suárez, un atardecer en Entre Dos Aguas, arreglarte con «I Feel Good» a todo volumen de fondo, un menú grande de McDonalds  con helado y doble caramelo, las cervezas al salir del trabajo, un abrazo de tus sobrinos, un peliculón en el cine, una tarde de playa y libro o un domingo de manta y vino viendo Chester.

Lotería ha sido aprender a decir YO-mi-me-CONMIGO y hacer inventario para el 2018, aunque el anuncio de la Lotería Nacional de este año se empeñe en hacernos creer que la verdadera suerte es encontrar el amor en una pareja.

Queridos guionistas, quizás si preguntamos la lotería es otra cosa…

¡Feliz Navidad!

 

 

Ikigai

Ya son varios los artículos que he podido leer últimamente hablando sobre este tema, y es curioso como en los últimos cursos de gestión y trato a clientes para la empresa han acabado siendo un resumen de lo mismo.

«Las malas personas no puedan ser profesionales excelentes. No llegan a serlo nunca. Tal vez tengan pericia técnica, pero no son excelentes»

Un amplio debate, ya que… ¿quién no conoce buenísimos médicos insoportables al trato, cantantes o futbolistas que llenan estadios y sólo miran su ombligo, actores envidiados que se pisan unos a otros?.

Y sí, les admiramos, son buenos en sus trabajos, de los mejores, peeeero… grave ERROR. No sabemos diferenciar entre envidiar y admirar; envidiamos la aptitud y admiramos la actitud.

Debe haber un equilibrio entre el compromiso, la ética y la excelencia para llegar a ser un buen profesional. Digamos que para “ser realmente bueno” hay que ponerle alma, emociones, sentimientos y cordura a nuestro trabajo, y eso sólo lo pueden aplicar con una base humilde, empatía y esfuerzo que no todas las personas tienen.

De ahí la similitud que encontré entre estos artículos y la palabra Ikigai.

Para quien no lo conozca Ikigai es una palabra japonesa que traducida nos viene a decir algo como «el propósito de la vida».

La gente japonesa cree que la suma de las pequeñas alegrías cotidianas resulta en una vida más plena.

Japón es uno de los países con mayor expectativa de vida en el mundo por ello se considera que el concepto de Ikigai  contribuye con esa longevidad.

En una cultura donde el valor del equipo reemplaza al individual, los japoneses se sienten motivados por ser útiles a los demás, recibir agradecimientos y ser estimados por los colegas.

A la gente mayor se la celebra. Se sienten obligados a pasar su sabiduría a las generaciones más jóvenes.

Mientras que para la gente en Occidente Ikigai como concepto se asocia frecuentemente con un diagrama de Venn con cuatro cualidades que se superponen: lo que amas, para lo que eres bueno, lo que necesitas y por lo que te pueden pagar.

Para los japoneses, sin embargo, la idea es un tanto distinta. Hay que hacer tres listas: tus valores, las cosas que te gusta hacer y las cosas para las que eres bueno. La intersección de las tres es tu Ikigai.

Pero solo conocerlo no es suficiente, debes aplicarlo a tu vida, a la gente que te rodea, dejar de envidiar aptitudes y de fijarnos en lo externo y material y valorar más los pequeños gestos, las actitudes.

Huye de las personas que piensen que dar es sólo un verbo de ida. Elegir a quien tener cerca es importante, pero elegir a quien tener lejos es vital…

¿Y tú a quién querrías tener en tu día a día?

 

 

 

INDISPENSABLE

Y te calzas unas zapatillas y a correr; Vista al frente, da igual el lugar, sabes donde no ir, que camino evitar, saltas piedras, cruzas ríos y evitas ante cualquier improvisto o tropiezo pedir ayuda, que nadie se de cuenta que llevas 100 km a las espaldas, que te has quedado sin agua, que las rozaduras comienzan hacer daño… Que cuando más crees que piensas en ti más te alejas.

No hay nada peor que exigirse demasiado a uno mismo y a los demás, al igual que no exigirte nada a ti mismo ni al resto.

`Fragilidad y vulnerabilidad son conceptos muy diferentes que, con demasiada frecuencia, tienden a asociarse como palabras con significado común.

Si bien la fragilidad es la capacidad para romperse fácilmente, la vulnerabilidad supone un gesto de fortaleza al reconocerse una persona con la capacidad de regenerarse tras los golpes´

Nekane González

Por ello tan importante es apostar por ti como poner en tu camino a personas que apuesten por ti.

Indispensable, personas con empatía, que escuchan en mayor proporción que hablan, actúan más que dicen, comprenden mas que aconsejan, preguntan mas que responden y buscan abrazar sin necesidad de pedirlo.

Indispensable, personas que sepan lo que está bien y lo que está mal, saber que hay palabras que duelen, saber que abrir una puerta y dejar pasar es educación, saber decir te quiero, perdón y gracias.

Indispensable personas que sepan ponerse en tus zapatos aunque lleven caminos distintos al tuyo; Y da igual que pasen los años, que sean los de siempre o vengan de nuevas; Que vivan a 5 minutos de tu casa o 3 horas en coche; Que se queden días, meses o años.

Dicen que la distancia hace el olvido, aleja a las personas de tu vida y enfría los sentimientos. Que no te engañen, la distancia diferencia «lo real a lo artificial».  Todos somos como somos, todos tenemos nuestros defectos y nuestras virtudes, todos nos merecemos que nos quieran con nuestras luces y sombras; Pregúntale a unos padres que tienen a su hijo en otro país si le olvidan, si le quieren menos… Explícale a tu mejor amigo/a que ahora que vivís en ciudades distintas ya no estás ahí para lo que necesite, que ya no te hace reír igual… Dile a tu pareja que hace semanas que no la ves que los besos a través del teléfono no se sienten igual…

Y pasan los años y vas aprendiendo lecciones que de eso se trata, y no hay mejor lección que la de mantener a tu lado aquellas personas con las que puedes ser tu mismo, aquellas personas que sacan lo mejor de ti, que suman y no restan, que dan paz y no guerra.

Aprende a pedir ayuda a veces, nadie es adivino… Si no cuidas no esperes nada a cambio. Que no es lo mismo estar lejos que alejarse, ni estar cerca a ser cercano.

Que como dice de nuevo la gran Nekane González: no se trata de perder la cabeza o el culo por alguien. Con estar ahí en lo importante es suficiente.  Que como solía decir mamá, <<para la fiesta siempre habrá gente>>.

 

 

 

Personas hogar

Hace unos días escuche la canción «Siendo Uno Mismo» de Manuel Carrasco en la cual decía una frase:  Y piensa si eres uno más de los que estrellan su tiempo en un televisor de color rosa.

Nacemos, crecemos y somos educados en una sociedad rosa, quizás con todo el cariño y protección a lo que hay afuera, es más fácil creer en lo que todo el mundo cree, pensar que ciertas cosas están lejos de que puedan sucederte, que nunca enfermarás, tendrás un buen trabajo, una maravillosa mujer o esposo, una casa, un coche, hijos… Un patrón de vida en el que nadie se sienta a decirte un día que caerse hace daño, que puedes ser bueno en algo aunque no pares de suspender, que tu sueño no es peor porque sea diferente al de otros, que perderás oportunidades, trabajos… que habrá meses que no sabrás cómo llegar a fin de mes, que te van a romper el corazón, que duele una infidelidad, que amigos vendrán y otros se irán, que antes o temprano una enfermedad tocará a tu puerta, que perderás a personas queridas y te tocará verlas sufrir, que no todo es rosa, ni blanco ni negro, que no existe una felicidad estipulada.

Siempre recuerdo una de las partes del libro del Mundo Amarillo que más me impacto. Albert Espinosa tiene que ser sometido a la amputación de una pierna por un osteosarcoma, así que decide hacer una fiesta e invitar a todas las personas que guarda cariño y han vivido junto a él y su pierna buenos momentos y afrontar de la mejor manera “el último baile”.

Nadie nace enseñado ni te enseñan en casa, ni en el colegio el dolor ante ciertas emociones. Nadie nacemos eligiendo una familia, sin embargo, frente que pagamos mes a mes para tener una casa, el verdadero hogar son esas personas que llamarías para hacerle «la última fiesta a tu pierna».

Se les llama personas hogar porque con ellas te sientes como en casa, huelen a respeto y a un gesto oportuno siempre a tiempo. No te juzgan, aconsejan… Son expertas en escuchar tus silencios y saber qué te pasa, son expertas en hacerte llorar de la risa y evitar que derrames lágrimas. Te conocen al detalle y, a pesar de todo y sobre todo, con tus virtudes y tus defectos, con tus caídas, tus malos días, tus malas rachas, siguen a tu lado.  Por eso, una persona hogar es el mejor espejo donde mirarse cada día: siempre refleja la versión más real de ti, pero teniendo mil opciones siempre se queda con tu mejor versión.

Y tú, ¿a quién invitarías a tu última fiesta?

 

Sin crisis no hay progreso, toda la gente que ha pasado por la vida sin un solo apuro, que nunca han conocido una enfermedad seria o que nunca han sentido temblar el suelo bajo sus pies por amor tienen algo de idiotas.

Antonio Remón

No soy ejemplo para nada ni para nadie.
Tengo miserias como cualquiera de ustedes.
14 marcas que me duelen en el alma

Y 100 defectos que me siguen y no aprenden.

Las dudas se divierten, no descansan nunca,
Como los miedos que siempre estarán presente.
A veces sonrío sin ganas y al revés;
A nadie importa, nadie tiene que saber.

Y aunque las cosas con el tiempo no se olvidan,
Voy a estar más alerta, más tiempo conmigo.
Que cada vez soy más consciente que la vida
Sin darnos cuenta se consume en un suspiro.

Voy a quererme para quererte mucho más.
Voy a tratar de ser mejor y más valiente.
Es el momento de enfrentarse a la verdad,
Que ya está bien de procurar y perder siempre.

Recuerdo que un día fui fuerte;
Recuerdo que no juzgue a nadie
Porque cuando me siento débil
Aún sigo queriendo, queriendo matarme.

Qué duro es a veces vivir
Pero es preferible sentir,
Aunque nos duela la verdad.
Siendo uno mismo en cualquier parte.

Y ahora que entiendo lo que mis padres de niño
Siempre decían con el corazón temblando:
“Nunca te fíes del que quiera ser tu amigo,
Que con un caramelo, te mete en el saco”.

Y piensa si eres uno más de los que estrellan
Su tiempo en un televisor de color rosa.

Dice un amigo que no tenemos remedio.
Abrir el corazón siempre nos sale siempre caro.
Que no me importa lo perdido si es sincero;
A mí me importa todo el vino derramado.

Yo que forjé mi historia con los buscavidas.
Pierden el tiempo los que intentan que me frene.
Por eso ahora si me escuchas, no te rindas.
Siéntete libre y orgulloso de quien eres.

Recuerdo que un día fui fuerte;
Recuerdo que no juzgue a nadie
Porque cuando me siento débil
Aún sigo queriendo, queriendo matarme.

Qué duro es a veces vivir
Pero es preferible sentir,
Aunque nos duela la verdad,
Aunque nos duela.
Siendo uno mismo en cualquier parte.

Siendo uno mismo en cualquier parte.

Que no se trata de quererse más que nadie
¿y porque piensas que me lo monto de artista?
Más bien me pasa lo contrario muchas veces;
También me siento pequeñito en esta vida.

Vale la pena pelear por nuestros sueños.
Vale la pena equivocarse y levantarse.
Vale la pena liberarse y ser el dueño
De la verdad siendo uno mismo en cualquier parte.

Málaga, La Bella

Alberti, Machado, Picasso, Velázquez, Antonio Gala, Paco de Lucia, Pepa Flores, Camarón, Rocío Jurado. Andalucía, tierra de poesía, de música, de pintura, de arte y cultura.  Criticada por unos pocos y alabada por cientos.

Y llega el verano y todos son del sur y los del sur  «menos» del sur.

Ayer por la noche los fuegos artificiales alumbraron la Malagueta otro año más, dando comienzo a la feria.

Son muchos los malagueños que en estas fechas «huyen» para dar paso a todos los visitantes que quieren disfrutar de ella.

Y aunque soy partidaria de recorrerla sin tanta multitud, como en todo, hay cosas que hay que vivir una vez la vida, y la Feria de Málaga es una de ellas.

Trajes de volantes en movimiento, música en el Muelle Uno, paseos a caballo por el Paseo del Parque, casetas en el Real amenizadas con un continuo palmeo, reinando las calles del centro con la Manquita y una parada obligatoria en la bodega El Pimpi a tomar un fino admirando la Alcazaba…

Pero, sin duda alguna es la calle Larios la reina de la fiesta, engalanada con lunares y vestida de biznagas.

No hay nada como callejear con un Cartojal en mano con el sonido de una guitarra flamenca de fondo.

Disfruten de su ambiente, de la luz y el color, de la música que inunda la ciudad estos días, y si pueden, no se olviden de su costa, de sus mágicos pueblos blancos, con sus calles de adoquines y los balcones perfumados llenos de flores y macetas, Mijas, Nerja, Frigiliana…

Disfruten de las vistas a la bahía desde Gibralfaro, de un paseo por Pedregalejo y comer su famoso pescaito entre barquitas; de los maravillosos atardeceres en los Baños del Carmen; de sus museos, sus teterías del centro… pero, sobre todo, disfruten de su gente.

Boquerones, son sus días, disfruten orgullosos de ‘La bella’.FB_IMG_1433508015396IMG_20150425_172841

De tierras lejanas te vienen a ver,
porque eres la historia más fiel,
tu gente, tu mar y tu amanecer,
por eso siempre volveré.

Málaga será sal, arena y mar,
Málaga para mí tú siempre serás,
un trocito de mi libertad.

Málaga será sal, arena y mar,
Málaga tu gente te hace universal
y allí siempre quiero regresar.

«Málaga». Medina Azahara

VIVIR INCENDIOS

Llevaba tiempo queriendo escribir, pero a veces nos encontramos con que dormimos estando despiertos; Siempre digo que hay momentos en los que sobrevivimos en vez de vivir.

Me gustan esas temporadas, no por su origen, sino porque son necesarias y le pese a quien le pese, todos las vivimos.

El otro día desperté viendo una entrevista a la virtuosa Vanesa Martín en la que recordaba una frase de Don Joaquín Sabina que dice: yo necesito vivir incendios para poder componer después.

Necesitas que te pasen cosas, fuertes a veces, la gente visceral necesita maremotos, necesita caer y levantarse, necesita que la agiten fuerte para luego mecerla.

La admiro. Soy fan de lo que hace vibrar, de lo que eriza la piel, de lo auténtico y real. Soy fan de las palabras, de las buenas palabras, de quien las dice, escribe o las canta, de quien las lee o escucha, aprende  y las tatúa en su vida.

Por ello quiero compartir este texto de Merce Roura, por lo necesario que es a veces vivir incendios, por lo importante que es tu historia, por lo importante que es mi historia.

Hay quien llega a ser magia para muchas personas, aunque nunca llegue a saberlo.

 

 A VECES VUELO

A veces, vuelo. Sucede durante pocos segundos. Es casi una sensación, una sacudida que me acaricia y me hace sentir que puedo con todo.

Me pasa cuando estoy harta y decido que ya no acumulo más rabia y vacío la mochila de horrores y chismes perversos.

Cuando estoy en el tren, mirando por la ventana, y el mar salpica las rocas y me doy cuenta de que hay mucha belleza que no abarcan mis sentidos. Y al volver la vista, mis ojos chocan con los de una niña que ríe y lleva zapatos rojos.

Vuelo cuando pido perdón por uno de mis millones de errores y al otro lado encuentro comprensión y caricias. Cuando me doy cuenta del poder que tienen las palabras y del que tenemos todos al usarlas sin saberlo.

Me pasa cuando escribo. Cuando cuento historias raras y alguien las lee y me dice que se ha emocionado o me da las gracias cuando soy yo quién debería pasar una eternidad agradecida por el gesto.

A veces vuelo cuando miro atrás y recuerdo que pude y que insistí a pesar de que hubo momentos en que tenía una necesidad inmensa de tirar la toalla. Me veo fantástica y me da esperanzas para creer que todos, cuando queremos, somos maravillosos.

A veces vuelo mientras lloro porque puedo transformar el dolor en magia.

Vuelo si amo y, como amo mucho, vuelo sin parar. Vuelo durante los abrazos de más de seis segundos y con cualquier tipo de beso deseado y buscado. A penas levanto un milímetro del suelo, tal vez ni siquiera eso, pero noto como mis pies flotan y el aire se llena de oxígeno y una euforia densa me cubre el pecho.

Vuelo y, cuando vuelo, el corazón se me acelera y el pulso escribe notas en mi cabeza para que cante sin abrir la boca y baile sin moverme apenas…

Cuando camino un rato, puedo volar. La soledad me invade y todo a mi alrededor se vuelve lento y mientras yo doy un paso el mundo está quieto y puedo metérmelo en el bolsillo.

Vuelo si sueño despierta y el deseo de tocar ese sueño es tan intenso que las lágrimas de ilusión por imaginarlo inundan mi rostro cansado pero acelerado de tanto inventar…

Vuelo si pongo paz y si cierro heridas. Vuelo si alguien a mi lado puede volar o es capaz de creer que yo pueda.

Vuelo cuando la bestia me mira y sé que me quiere, a pesar de ser tan feroz que todo el mundo crea que va a devorarme las manos con las que la acaricio.

Vuelo si puedo imaginar que vuelo.

Vuelo si me quiero tanto que me perdono las erratas y dejo de culparme por no haber existido en una perfección imposible.

Puedo volar si puedo sentir. Si consigo mirar al abismo y pensar que voy a esquivarlo a golpe de conciencia. Si me noto tan elástica que doy la vuelta y me adapto al marco de la foto que me hago cada día.

Si me respeto a mi misma tanto que soy capaz de no reprocharme, ni medirme, ni recortarme. Si soy capaz de mirarme con ojos bondadosos.

Si me quiero y encuentro hermosa, vuelo… Si a pesar de estar muy cansada, pretendo insistir… Vuelo.

Si camino por un pasillo lleno de caras agrias y no me importa… Vuelo.

Vuelo cuando me lo juego todo, tanto si me equivoco como si acierto, porque lo que cuenta es la intención y el gesto…

Vuelo si estás a mi lado y me abrazas.

Vuelo cuando tengo tanto miedo que levanto la cabeza y sigo adelante para no darme cuenta de que lo tengo y no quedarme paralizada. Cuando admito que tengo miedo y soy capaz de decirlo en voz alta.

Vuelo cuando no oculto de mi esencia y me atrevo a mostrarla. Cuando mi imprudencia supera mis complejos, cuando me arriesgo a perder y pierdo y me miro a la cara.

Vuelo cuando no me avergüenza admitir que vuelo y hablo cuando muchos desearían que me quedara callada.

Vuelo, pero vuelo poco y vuelo corto aún, porque a menudo me preocupa demasiado no perder el control y me ocupo demasiado en demostrar al mundo que valgo la pena… Y esa lucha por defenderme de un mundo, que en el fondo no me ataca como yo creo, me quita energía y me resta magia.

Vuelo bajo porque mientras vuelo no siempre me suelto ni confío en mi misma como merezco… Porque la cabeza se me llena de pensamientos funestos y se adueñan de mi ánimo.

A veces, vuelo. Es sólo un instante, y a menos de un milímetro del suelo, pero es tan grande esa sensación que casi me noto las alas.

PRESENTE DE INDICATIVO: YO AMO

Ya no sabemos esperar por nada y sin embargo, lo esperamos todo, porque nada requiere un esfuerzo.
¿No produce esto una infinita tristeza? A mi sí.
Hazme una foto. Quiero verla. Bórrala. Hazme otra.
Salir siempre bien en las fotos es una aberración dogmática.
Activo. A 175 metros. Intereses comunes: helado de Málaga. Enviar mensaje.
Follar cada vez que puedes no que quieres es una perversión al alma.
Actualizar estado. Me gusta. Me gusta. Más me gustan.
Esperar siempre el elogio nos convierte en seres mediocres.
 
Para quien no le conozca es un extracto de un texto de Roy Galán, por favor, busquen y léanlo. Sincero, demasiado, pero siempre toca en el centro de la diana con palabras a modo de flecha. 
Qué importante es esto de querer-NOS sanamente y, déjame que te pregunte, cuántas personas tienes a tu alrededor que necesitan un empujón, ya sea para arriba o para abajo y volver a la realidad, un abrazo, un pañuelo para las lágrimas,  un simple cree en ti.
Y es que tan malo es quererse mucho como quererse poco.
Piensa en ti, escucha tu cuerpo, tu mente, tu corazón, hazles caso (te conocen bien), pero no siempre. A veces te pondrán la zancadilla y dejarás de confiar, te caerás y no querrás levantarte, y es entonces, cuando querida/o tienes que quererte más y NO escucharte. Con el tiempo aprendes que a veces eres tu guerra más dura, tu único rival y tu enemigo más constante.
Y no digo que no se tenga derecho a caer, ni a llorar, porque es necesario perder a veces. Pero que aquí estamos todos tras una, tras dos, tras diez y tras cien hostias. Sí, lo siento, en ocasiones se desvanecen algunos sueños y queda la vida. Nadie merece la parte injusta de la vida, pero existe.
Por ello, agradece lo que te hace feliz.
Escribe de vez en cuando una carta, una postal, haz una llamada cualquier día a esa gente que quieres.
Lee, ten un libro siempre a mano, una buena canción y una copa de vino para regalarte unos minutos en los que escapar y evadirte del mundo.
Viaja, ver más allá de lo que tus ojos están acostumbrados a ver es la mejor manera de hacerte “rico”.
Ayuda como a ti te gustaría que te ayudasen, a veces basta un abrazo, otras te tocará luchar ante una injusticia.
Haz deporte, descubrirás que estás vivo.
No dependas de nadie más que de ti, no es lo mismo empatizar que necesitar agradar.
Aléjate de personas tóxicas, interesadas, y cuida a todas aquellas que te aprecian, porque aun siendo imperfectas son especiales.
Escucha, es una de las mayores virtudes.
Pide perdón cuando sea necesario, errar es de humanos, pero nunca pidas perdón por ser quien eres.
Se tú mismo, no hay nada más bello y atractivo que la autenticidad
Da las gracias, date las gracias, eres valiente.
Ama, ama-te, niégate en convertirte en alguien que no sepa querer-se.
Sueña, ten pasiones, metas a corto o largo plazo. Lucha por ello hasta que la ilusión o la dignidad te agote.
Espera poco de muchos y mucho de pocos.
Aléjate de lo que te aleja de ti.
Potencia todo aquello que te genere una sonrisa.
Reúnete cada cierto tiempo con tus amigos de siempre, con sus defectos y tus defectos.
Baila, haz el ridículo, ríe a plena carcajada y asúmelo, eres real. Tan real como la vida misma.
Así que desconfía de lo que reluce, de los me gusta y de la ausencia de palabras. Desconfía de quien siempre te halague, atrae a tu vida a gente real como tú, no estereotipos prefabricados. Pero sobre todo ama, ama sanamente, no hacerlo es un ataque preventivo a la propia vida.
                                       Screenshot_2015-03-24-10-38-26~2

SERENDIPITY

Es domingo, ese día de la semana que más le echas de menos. No hace falta que sea domingo 14 de febrero, hoy es domingo 25 de enero y te añoro. Pero no te equivoques, echo de menos la palabra amor, no a ti.
Son días de sofá con el único abrigo de una manta, son canciones en el salón sin destinatario, son películas sin abrazos, paseos sin una mano…pero bueno, me quedo con todo el chocolate,las chucherías y palomitas para mí, también tiene alguna ventaja.
Y es que, me gusta esa soledad que me has creado, y ahora sí que te nombro a ti. Porque quizás sin tu decepción no habría aprendido a disfrutar de todos estos momentos.

Lo puedo decir alto, somos el colectivo de todas las experiencias que hemos tenido en nuestra vida y sí, no soy perfecta pero me quiero (aunque a veces tenga una voz interna y algún día de mierda que se esfuerzan en intentar lo contrario).

Siento creer en las películas que tengo en mi colección, sentirme llena con libros que hablan sobre la vida, tener largas conversaciones con un café en la mano; siento sacar a bailar a mis amigos, viajar a los sitios que me gustan e ir a las bodas sin acompañante.

Siento que me gusten las personas que me sumen y no que me resten, siento si se lo que quiero y lo que no…

Siento si no te creo de primeras, pero como comprenderás últimamente la carrera con más solicitudes es la de actor.

Y es que todos somos distintos, pero cuando te toca a todos nos atrapa igual, aunque tengas miedo, dudas, con sus inconvenientes, sus caídas y tropiezos, con sus encantos y desencantos, con sus sonrisas y sus lágrimas.  Pero al final, caerá una estrella, de esas que nos tocan el alma, esa parte indefinida que te presiona el pecho, te acelera el pulso y aumenta la sonrisa.

No te cierres. Nunca se sabe. Podría abrirse el cielo y ponerle a tu domingo una de estas canciones…
“Porque la verdad es que no tiene sentido vivir tu vida sin esto. Hacer tu viaje sin haberte enamorado profundamente, bueno, entonces nos has vivido una vida. Pero tienes que intentarlo, porque si no lo has intentado entonces no has vivido” (‘¿Conoces a Joe Black?’)

TRENDING TOPIC REALES: LO SIENTO, TE QUIERO Y GRACIAS

Pues por fin ya ha pasado la Navidad, cenas, comidas, comidas, cenas y viceversa.  Se acabaron los días de hacer regalos, de los vermuts con los amigos, los buenos deseos, etc. Recordad por favor que este tipo de cosas, sólo se pueden hacer en Navidad.

¡Ah! Se me olvidaba, hemos empezado el año y los nuevos propósitos ¿verdad?. Vaya, lo siento, se me ha activado el botón del modo irónico.

No lo vamos a negar, es todo un lujo, aunque sea en determinadas fechas, juntarse con ciertas personas. ¿Cuántos regalos, que hemos abierto estos días atrás, cambiaríamos por esos vinos, esas cervezas, esos reencuentros, esos abrazos? Lo bonito de ese «cómo te va la vida, qué tal el trabajo, la familia», a 20 centímetros de distancia, haciendo recuento de lo bueno y malo del año, sin filtros, sin me gustas, sin hashtags, cara a cara.

Bienvenidos al 2015, otro año más en esta era de redes sociales, donde pese a tanta exposición de amores y desamores, de selfies de intercambio, de modas, cuerpos “perfectos” prefabricados, de prisas, atascos, comida envasada, conversaciones en tono elevado… siguen ganando las pelis de amor con final feliz, las fotos en papel en la mesilla, la camiseta ancha de ir por casa, los cuerpos sanos felices de ser como son, los largos paseos por el parque con tu perro, el puchero de nuestra madre, el sonido del mar.

Qué manía de criticar vidas ajenas, de exponer tu vida 24 horas, de querer mostrar una vida de diez. Señores, señoras… más vivir y menos fingir, más ser y menos tener, menos minutos en enseñar lo de uno y más horas en disfrutar con los demás.

Hace unos días me quedé absorta con la entrevista de Jesús Calleja a Dani Rovira, ¡joder querido Dani Rovira!, me quito el sombrero con frases como:

“Hay que saber enamorarse de muchas cosas, de los amigos, de la familia, de la profesión, de uno mismo “

“La vida me sonríe pero siempre estoy esperando que me suelte carcajadas”

“Lo mejor está por venir, pensar eso es una manera de afrontar la vida con más ilusión”

“La felicidad es como un listón que se pone cada uno”

“Las tres expresiones que más me gusta decir son: te quiero, lo siento y gracias”

Y es que la vida es eso, aprender, caer, levantarse y aprender de la caída. Cómo me gusta esa gente, esa gente que te escucha, que te mira a los ojos, esa gente que tiene días malos y días buenos, que llora y después ríe con más ganas, que disfruta de lo más sencillo, se equivoca y sabe pedir perdón, sonríe dando las gracias y vuelve a decir te quiero con ganas y voz temblorosa aunque le han roto el corazón en alguna ocasión.

Ahora que empieza el año deberíamos plantearnos el propósito de darle un te quiero, un lo siento o un gracias a una persona cada día, cada semana, cada mes… !qué menos¡.

Así que inicio mi propósito:

Te quiero…por creer siempre, siempre en mí y ser la colchoneta que me da impulso para saltar y a ti, si a ti…, lo siento. Siento si no he dado la talla en algún momento. (Siento no etiquetar a ambas personas, pero a veces con pocas palabras bastan).

Gracias a María, tu historia, tu libro, tu experiencia, tus ganas, tu transparencia hacen que yo y muchas personas te sigan como una referencia de esfuerzo y superación tras afrontar un problema.

Y no es por dar consejos ni lecciones, cada uno que se saque el diploma en su vida, pero creedme, lo que se llevó, se lleva y se seguirá llevando,  son las personas, aquellas personas que te enseñan de la vida más que los libros, quizás sea un buen título para actualizar vuestro estado.

FELIZ TODA SAN FECHA

Nos adentramos en las fechas de la felicidad, de la magia e ilusión, de los sueños, las reuniones familiares, regalos…vaya, parece que sólo una vez al año está permitido o es obligatorio sentir o hacer todas esas ocurrencias. Sobre todo … Sigue leyendo